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viernes, 26 de marzo de 2021

ellas, la razón de mi próxima obra

Existen personas muy importantes en nuestras vidas y en mi caso, hay que sumarle la de los libros. 

A lo largo de los años, Isabel Mª., Claudia, Inma y Eva han estado ahí, acompañándome en cada instante, siendo pacientes y siempre ofreciendo esa palabra amable con el objeto de que siguiera escribiendo esa obra que desde el primer día se convirtió en la ilusión de un sueño. A Isabel Mª. y Claudia, gracias por soportar mis largas ausencias junto a "La Nave de los Vientos", a Inma por ser la editora que más alienta mi más pura fantasía, y a Eva, por siempre ser paciente en la espera de esa nueva historia que pide, anhela y cuida.

Fue un día intenso porque Isa e Inma se pusieron a desarrollar ideas 
sobre esa obra que próximamente estará entre vuestras manos, haciendo suyas un sueño.

En la misma mesa en la cual volví a ver los libros de Noissha
Sueños sobre los libros de Indicavía, pertenecientes a la 
La Nave de los vientos, nació la idea del próximo libro. 
(Sobre la mesa los libretos originales de Noissha y
Sueños sobre los libros de Indicavía).

martes, 29 de septiembre de 2020

...la vieja...

 

..."la vieja"... así la llamábamos...

No tendría más de catorce años la penúltima vez que la vi, nos cruzábamos siempre sobre aquel puente de piedra, nunca he logrado verla fuera de él.

Su silencio, su soledad y su leve sonrisa cuando pasábamos a su lado, despertaba en el grupo de muchachos que la observábamos una muestra de respeto. No nos gustaba que la gente la molestase y menos aún, esa juventud que no respetaban a quienes ellos serían algún día, en más de un problema nos metimos por defenderla sin que se diese cuenta.

El penúltimo día que la vi le compramos un cartucho de pipas, sus precios, no eran de este tiempo, ella se había quedado en aquel lugar en donde alguna vez fue feliz y eso mismo hacía. Le pagamos, no su precio, sino el que realmente valía para nosotros, pero no se dio cuenta, sólo nos sonrió, eso fue suficiente.

Los años pasaron por mí, pero no por ella, ella seguía siendo igual de vieja, con la mirada gacha y una sonrisa guardada en la comisura de los labios en un tiempo que fue y volverá a ser. Esta vez vendía sus objetos personales, pequeñas historias contenidas, le compré uno de aquellos recuerdos, pero el objeto se lo dejé a quien pertenecía, a ella. Una vez más contemplé su sonrisa y aquellos ojos ya oscuros y opacos que estaban más cerca de ese tiempo en el cual será feliz. 


Me alejé y tomé esta única imagen, fue la última vez que la vi.

jueves, 3 de septiembre de 2020

Finalizando la próxima publicación.

A lo largo de los últimos años hemos mantenido la intención de finalizar y publicar la investigación que habíamos estado llevando a cabo sobre Setenil (Cádiz), la cual la hemos sustentado y financiado de forma particular (privada).

En el III Congreso Internacional de  Historia de la Serranía de Ronda. Del Antiguo Régimen hasta nuestros días, celebrado en noviembre de 2019, hicimos un breve adelanto de las conclusiones de la investigación con la presentación de dos comunicaciones: Librum Legere, en la cual se hacía un análisis espacial de Setenil y Una aproximación a la ubicación social de la mujer.

En estos últimos días ha quedado finalizada la maquetación de la primera parte del libro, 500 páginas de la vida de un pueblo. La publicación estará a vuestra disposición posiblemente a finales de año.







miércoles, 2 de septiembre de 2020

...sólo queda una canción de mujer...

 Cuando la imaginación llega a su límite,

ella acude a la realidad

y cuando la realidad alcanza su horizonte...

entonces sólo queda la letra de una vieja canción...

ya olvidada...


....una canción de mujer...


De la obra literaria La Nave de los Vientos.

Quedan reservados todos los derechos de la propiedad intelectual.

sábado, 22 de agosto de 2020

lunes, 17 de agosto de 2020

...azul...

 Sumido en un color, en una sensación, en una forma de vida, en unas letras... Azul. Inmerso en unas hojas en blanco que transforman su superficie para dejarse llevar por la palabra en algún lugar del gran Azul.











martes, 17 de diciembre de 2019

...l'âme du poète...

Hoy, el igual que ayer, ha venido tu recuerdo por la calle gris, haciendo su camino a través de la primera niebla de la mañana.

El silencio está en este amanecer, y tan solo una gota tras el cristal se atreve a rasgar con sus sonidos el aire de la aurora.

Aún los sueños vagan por la estancia y sólo puedo darles alcance con  nuestro recuerdo.

El último crepúsculo de la Luna todavía puede verse en el horizonte, como las últimas aguas caídas sobre las ventanas.

Miro a través del cano de ella y aún me veo allí, al igual que aquí, sólo, en silencio y observando el pasar del no fluir del tiempo. Pero algo me llama en esta nublada mañana gris a través del cristal... la gota de agua.

- ¿Qué vienes a susurrarme hoy en la soñolienta calle?
- No vengo, sino a darte mis palabras hoy, igual que ayer. He hecho mi camino hacia este, tu cristal, aunque muy pronto tendré que marchar de donde no se puede retornar jamás.
- ¡No marches tan apesadumbrada amiga mía! Hoy he vuelto a evocarte mi nostalgia, y hoy, al igual que siempre, puedo verte tras esta mi estancia, tu estancia de cristal. Marcha allá donde eres la "una" caída del reloj y no olvides que evocaré mi anhelo hacia ti, hoy y mañana, para poder verte susurrar tras este nuestro cristal.
- Marcho ya, no me olvides, aunque ya haya caído.

Y en su caer, he visto fluir ante mí, la última gota caída en las estancias de cristal del tiempo.

Texto y dibujo de Jesús López.

Quedan reservados todos los derechos de la propiedad intelectual del presente artículo.

sábado, 14 de diciembre de 2019

...qué significa anhelo...

Obra de Amahi Mori.
242x333mm. Lápiz, aguada acrílica sobre papel.

...qué significa anhelo...

...anhelo es el susurro de tus sueños convertidos en palabras...

...y ahora, cuál es tu palabra...


Dibujo de Amahi Mori.
Texto de "La ladrona de besos".

Quedan reservados todos los derechos de la propiedad intelectual del presente artículo.


lunes, 18 de noviembre de 2019

Setenil en el III Congreso Internacional del IERS

El III Congreso Internacional del IERS, nos ha ofrecido un amplio recorrido desde el antiguo régimen hasta la actualidad. 

Hemos de dar las gracias, al IERS y a la Real Maestranza de Caballería de Ronda por habernos ofrecido la oportunidad de mostrar el Catastro del Marqués de la Ensenada desde una perspectiva nacional de mano de Concepción Camarero y local a cargo de Isabel Mª Parra y Jesús López.

Concepción Camarero nos ilustró con "La serranía de Ronda y el Catastro de Ensenada".

Isabel Mª Parra con la investigación de "El Catastro de Ensenada en Setenil. Una aproximación a la ubicación social de la mujer".

Jesús López con "Librum Legere. La lectura del Catastro del Marqués de la Ensenada de Setenil" y "La Iglesia de Nuestra Señora de la Encarnación y el Hospital Real de Santa Catalina (s.XV-XVII).

Hemos de agradecer las felicitaciones recibidas por la investigación llevada a cabo sobre "El Catastro del Marqués de la Ensenada de Setenil" y que culminarán su fruto con la pronta publicación del mismo.

Jesús López en la exposición de la Iglesia de Nuestra Señora 
de la Encarnación y el Hospital Real de Santa Catalina.

Debate tras la exposición del "Librum Legere. 
La lectura del Catastro del Marqués de la Ensenada de Setenil".

Concepción Camarero tras su exposición.

Conferencia sobre "La Serranía de Ronda y el Catastro de Ensenada".

Exposición de la investigación realizada sobre "El Catastro de Ensenada en Setenil. 
Una aproximación a la ubicación social de la mujer".

Isabel Mª  Parra mostrando la metodología utilizada 
y sus posteriores conclusiones.

domingo, 27 de octubre de 2019

...existe una biblioteca...

...existe una biblioteca en la que se guardan los libros escritos y no escritos, los pasados, los presentes y los futuros... la conocen como la Gran Biblioteca o la Biblioteca de Bergk...


sábado, 26 de octubre de 2019

nos vemos en Jerez participando en las jornadas arqueológicas

Con motivo de las actividades arqueológicas llevadas a cabo en Jerez, ASPHA (Asociación Profesional del Patrimonio Historia-Arqueología de Cádiz) organiza el  "Encuentro con el Patrimonio Arqueológico. Jerez y su entorno", tengo el placer de estar presente junto con mi compañero Diego Bejarano en las jornadas que tendrán lugar en el Museo Arqueológico Municipal de Jerez de la Frontera.

Nos vemos el martes 5 de noviembre con "La Torre de Riquelme: una torre del siglo XV entre bodegas. La puesta en valor del patrimonio de Bodegas Fundador".
Artículo sobre "Torre Riquelme"

Y el miércoles 6 de noviembre con "El Palacio Casa Arizón: Un ejemplo de arquitectura civil desde el siglo XVIII al XX".
Relato basado en "El Palacio Arizón"



sábado, 19 de octubre de 2019

...una palabra...

¿cuál era?
¿el qué?
el objetivo

Quisiera ser esa flor a la que cuida con sus palabras, acaricia con su mirada y siente su aroma interior.





Siempre robando momentos que no me pertenecen.








No paso de la trampa de espinos que se viste de color.


La búsqueda del preticor es inmarcesible, pero el sueño de color impuesto es inalcanzable en la soledad del olvido y la indiferencia producida por el dolor de la decepción me deja sin paletas de color.

Mi deseo envuelto en el diente de león, es que despliegue el color que cuida con sus palabras, la acaricia de su mirada y sienta su aroma interior.


-y ¿cuál era?
-¿el qué?
-tu objetivo
-...ser tu flor

la ladrona de besos

Texto de la ladrona de besos
Ilustraciones de 
Valeria Docampo & Rebecca Dautremer & Amanda Cass

Quedan reservados todos los derechos de la propiedad intelectual.

martes, 15 de octubre de 2019

el petirrojo


Recuerda la historia, algo que cuentan y que se ha convertido en leyenda.

Quieres escucharla, acércate y te la contaré, aún puedo recordarla y si alguna palabra me falta, no te preocupes, el bosque nos la susurrará.

Era invierno... mientras recorríamos el camino, perdona, no nos hemos presentado, estamos nosotros, la pequeña libélula de color carmesí y yo, nuestros nombres, ellos no son importantes para esta historia. El espacio a recorrer estaba teñido de un aroma muy particular, como si alguien con un pincel muy fino lo hubiese impregnado con pinceladas de preticor, aromas y colores ocres sobre superficies blancas. Pequeñas figuras de hielo se arremolinaban a nuestro alrededor, la pequeña libélula jugaba con ellas, buscaba una, me traía otra y al final, siempre encontraba otra distinta a todas las demás, una pequeña figura de hielo única, diferente a sus hermanas.

El cielo azul tenía una tonalidad e intensidad metálica, mientras pequeñas hilachas blancas corrían por él, como quien escribe notas de música en el aire, para que el sonido de todos los instrumentos de la orquesta, al final, evoquen una única voz. Eso es lo que estaba sucediendo. La pequeña libélula, se detuvo por unos instantes, sus ojos no dejaban de mirar ese espacio infinito que la rodeaba, ese espacio que es su hogar, aunque en esta ocasión buscó mi mano. Se posó sobre ella en busca de una mano amiga, que siempre estuviera ahí, firme y sin preguntas. Se hundió entre mis dedos, buscando calor y yo la puse cerca de mi pecho, para que siempre tuviera el calor que ella, pequeña, necesitaba, al tiempo que sus ojos siempre atentos, encontrasen aquello que yo no podía ver.

Así que proseguimos nuestro camino, pero ella, ya me lo había anunciado sin palabras, el cielo, aquel mismo cielo, se fue entretejiendo en silencio, sin prisas, ofreciéndonos todas y cada una de sus pinceladas, mientras que la partitura que próximamente iba a ser interpretada se estaba componiendo. La pequeña libélula no dejaba de susurrarme con su mirada que los cielos se estaban cerrando, que los vientos arrastraban los pequeños copos de nieve, que bajaban flotando tan lentamente que semejaban como cuando una hoja cae en el otoño y se entretiene en su caída en hablar con todas y cada una de sus hermanas.

La bóveda del lienzo ahora permanecía en blanco, como quien espera nuevas pinceladas que crean sobre su superficie un nuevo paisaje, un nuevo espectáculo. El cielo estaba blanco, como la primera imagen de un cuadro. Las nieblas descendieron y cubrieron las altas cumbres y las copas de los árboles del bosque. En aquella composición, pequeñas notas de color blanco lo seguían inundando todo.
Unos ojos siguieron una nota pendida sobre aquel pentagrama, una nota de color naranja sobre un pentagrama blanco de líneas sombreadas por vetustos árboles del bosque vestidos de verde. Aquella voz ya la conocíamos, a unas alas grises de tonalidades pardas se le unieron otras transparentes, el vuelo fue vertiginoso, dos grandes amistades se habían reencontrado en la profundidad de este cuadro, una libélula y un petirrojo.
Su voz me traía palabras entrecortadas que no entendía, aquella pequeña silueta naranja sobre un fondo blanco que cada vez más se iba extendiendo más y más, emitía una canción que no entendía. Sus palabras se entonaban para mí tan rápidas que sólo supe escuchar un bello trino. La pequeña libélula la apaciguó, su vuelo tranquilizó el corazón de la voz del petirrojo y las letras se ordenaron en mi mente, las palabras comenzaron a ser entendidas... él necesitaba ayuda. El gorjeo ahora era más pausado, las letras que me faltaban rápidamente las introducía la libélula y si me faltaba alguna palabra, ella era incluida por los sabios abetos del bosque.

El petirrojo no pedía por él, alguien pedía una voz amiga, alguien necesitaba no escucharse a si misma. Alzamos su voz y ella alcanzó a los árboles del bosque, así que el aire comenzó a soplar cada vez con más fuerza, el viento arrastraba la nieve y su aliento era tan fiero que estremecía las ramas de los árboles. La voz del petirrojo fue suspendida entre las hojas de los árboles y el viento se las llevó con fuerza a lo más profundo del otoño.

En otro lugar... unos ojos de mujer miraban un espacio vacío, un lienzo sin nada. Bajo la luz del sol, un frío recorrió las calles. El cielo fue surcado por notas que arrastraban vientos gélidos llenos de palabras que exhalaban nubes. Ese espacio vacío se convirtió en un lienzo frío de densos cúmulos, un aroma frío a tierra mojada, a nieve, a un día más, le inundó su mente, su alma. El aire frío suspendía como una brisa la sutil nota naranja de un petirrojo. Sus ojos escucharon aquella nota de color, mientras la libélula llevaba cada una de las notas, cada una de las palabras, cada una de las imágenes, desde aquí a aquel lugar que no podíamos ver.

Un pequeño petirrojo se posó sobre el árbol del jardín y siguió hablándole a aquellos ojos que lo miraban, desde entonces, una sonrisa se descubre en el rostro de quien le pidió ayuda al aire y el aire, a su vez, a otro petirrojo.

Desde entonces, ella ya no está sola, sus ojos encuentran en el lienzo pintado, el trino y la voz de la palabra de quien le ofrece una amistad sincera.

El petirrojo se vuelve a posar sobre los árboles del patio, ella le sonríe.


Y nosotros permanecemos, un rayo de luz y unos copos de nieve blancos nos traen esa mirada que sólo es capaz de ofrecer tu sonrisa. La nieve cae, el gélido invierno se adentra en el otoño y la libélula, el petirrojo y quien escribe esta historia se adentran en lo más profundo del bosque.

Gracias Olga por pedirme que te escribiese un relato, 
deseo que sea de tu agrado.

martes, 8 de octubre de 2019

gorrión de invierno, del cuaderno de apuntes

Ese viejo cuaderno de apuntes.

   Hoy he visto al gorrión con su pecho hinchado, esperando que pasen aquellas lejanas nubes de invierno, aunque sus hermanas permanecen aquí, desgarrando de sus entrañas, aguas que caen sobre el gorrión, dejando su plumaje empapado. 

   Él anhela vislumbrar en algún lejano horizonte, el sutil color del iris.


   Es un sueño dejar caer sobre su pecho marrón algún haz de luz que haya sido olvidado por el Sol. Aunque sólo son sueños que la lluvia nos hacer recordar con una sola gota caída, que él es un gorrión de invierno.

   Las gotas de lluvia siguen en su fluir monótono, el tiempo parece robado ante unas pocas motas que resbalan desde sus entrañas, desgarrándole el alma por el frío y húmedo invierno... dejándolo morir en el sutil silencio del canto de la tormenta.

   Nadie se acuerda del gorrión de invierno, tan sólo aquel que vio volar su vida, dejando tras de sí, su corazón.

miércoles, 25 de septiembre de 2019

olor a pan

Imagen de Wences Iya

Olor a pan recién horneado, la luz cálida del amanecer, la sonrisa de las niñas, los pasos por las escaleras, las puertas que se abren y se cierran, los correteos entre las callejuelas y ojos expectantes.

Pasos, sonrisas, palabras y el olor a pan caliente entre sus manos.

Las niñas, casi tropezaron con ella, no la vieron, no la quisieron ver. Ella seguía agazapada frente al portal de una casa, me acerqué y una vez junto a ella... le pregunté.

-¿Estás bien? -le inquirí y viendo que no contestaba, le volví a interpelar-. ¿A qué juegas?

Giró la cabeza lentamente hacia arriba con una postura un tanto forzada, su rostro me miraba con unas insondables cuencas vacías. Sus labios, sonrosados, se abrieron mostrando una boca cerrada en sí misma, un grito gris y ahogado se extendió entre las calles.

La miré, sus inexistentes ojos oscuros me mostraron el horror de su pequeña vida, de su infancia.

-¿Estás sola...? no estés triste... vente conmigo -Al tiempo que me escuchaba y le pasaba la mano por su pelo ondulado ordenándolo.

Una ligera sonrisa en la comisura de los labios y su respuesta fue inmediata, agarró mi mano y se escondió en mi regazo.

Nos alejamos calle abajo... a su nuevo hogar.

-¡Mamá, hoy tenemos una nueva amiga para desayunar! -Los rostros de su mujer y de sus hijas quedaron petrificados en los de su marido y padre, no sin dejar escapar una sonrisa que conforme descendía se hacía más sincera.

Una mano se extendió y fue aceptada por otra mano gris.
-Ven conmigo cariño, siéntate, ¿cómo te gusta el pan? -Se fue retirando, mientras le besaba la cabeza y le acariciaba el pelo.

Las hijas miraban a su madre, mientras recibían un mensaje no evocado, pero sí pronunciado con una sencilla mirada.

Las niñas al unísono, dijeron como si las distancias fuesen infinitas...
-¡Mamá!, desayunamos y podemos salir a jugar, ¿a que sí? Di que sí, y nos vamos todas, salimos las tres.

Unos ojos inexistentes se despegaron un poco de la superficie de la mesa.

-¿Cómo te llamas? -Le infirió la más pequeña-. ¿Desayunamos y te vienes a jugar a la calle... cómo te llamas... cómo te llamas...?

No terminó de pronunciar su última palabra cuando unos pequeños ojos oscuros y muy brillantes miraron con una sonrisa.

-¡María!

-Pues cuando terminéis las tres podéis salir a jugar... ¿qué te pongo en el pan María...? -Un pequeño dedo sonrosado perdía sus sombras y con un toque mágico, vio como ella estaba junto a una mesa, un hogar, una familia... una sonrisa, un beso y la algarabía de las niñas jugando en la calle.

-¿Ella sabe que está muerta?

-¡No!
-Vivirá con nosotras hasta que encuentre a su familia.
-Creo que ya la ha encontrado... es muy pequeña. ¿Qué le pasó?
-Eso... mejor no te lo cuento. -Le dijo mientras le daba un beso en la mejilla y sus ojos se ocultaron tras unas lágrimas.

Correr de escaleras, llaman a la puerta, es María...

-¡Mamá, me puedes dar agua! -Unos pequeños ojos de tonalidad melada brillaban al ver aquella otra figura que le acercaba con una sonrisa entre los labios un vaso con agua.

Los ecos irrumpen entre los adoquines grises de la calle en un día azul y vestido de aromas de primavera. La algarabía de las niñas jugando en la calle evocan y alzan el único sonido que debe ser evocado y escuchado, el de su felicidad.

...pero es un sonido que sólo queda en mi mente... el olor a madera quemada inunda el ambiente, el humo es espeso, casi no me permite ver nada a mi alrededor. El olor se entremezcla con otros aromas, no logro distinguir nada, los sonidos de algarabía se entremezclan con otros confusos y que poco a poco van intensificándose hasta ser un sonido atronador en el silencio. 
Gritos de mujeres, lamentos de niños y allí, entre el humo, una niña me mira con lágrimas en los ojos. Una fetidez nauseabunda impregna el ambiente y se pega a mi piel, ese olor, es olor a carne quemada... las nubes se disipan lentamente para mí, y me ofrecen una única escena de esa gran obra, una mujer se está abrasando viva mientras las llamas salen desde el interior de la casa, recorren su cuerpo y la cubren de un beso frío del que nunca despertará. Su piel se oscurece, sus ropas se hacen cenizas al viento, mientras un sonido ahogado que ha escapado de su garganta lleva de la mano el de su recién nacido carbonizado a sus pies. La lengua de fuego lame en un viejo ritual lo que le han ofrecido, se alimenta, devora con gula y no olvida... las nubes de carne quemada se cierran y me ofrecen otra escena en este teatro en el cual no he pagado entrada...

La pequeña niña de ojos oscuros y lágrimas que recorren sus mejillas sucias me ofrece su mano, tiene miedo. Se la tomo y busco a mi hija, veo como quiere acercarse a algo que está a su lado... lo veo antes que ella, la llamo y mi mano llega a asir la suya antes que mi voz, las alejo a las dos de aquella imagen... los cuerpos quemados y ajusticiados de personas inocentes han sido apiladas como bestias inmundas, mientras arden al pie de la puerta de la iglesia. Las lenguas de fuego que todos juntos ofrecen alimentan a los que aún penden colgados de las cuerdas de aquellas horcas... quienes tienen que proteger, ofrecen su mano y el resto son cómplices con su silencio. Los dioses cierran sus puertas y sus representantes son partícipes de aquella orgía...

Estoy parado mientras el humo se disipa, el sonido de la algarabía viene de nuevo a inundar mi alma y todo vuelve a ser esa imagen sencilla y amena. Mi hija pide que la deje jugar con sus amigas entre las calles del pueblo y mi otra mano está vacía. Busco a quien me la había llenado por unos instantes, está allí, escondida entre las sombras del umbral de una casa, puedo escuchar su lamento, me acerco a ella, me arrodillo y le pregunto.

-¿Estás bien? -le inquirí y viendo que no contestaba, le volví a interpelar-. ¿A qué juegas?

Giró la cabeza lentamente hacia arriba con una postura un tanto forzada, su rostro me miraba con unas insondables cuencas vacías. Sus labios, sonrosados, se abrieron mostrando una boca cerrada en sí misma, un grito gris y ahogado se extendió entre las calles.

La miré, sus inexistentes ojos oscuros me mostraban el horror de su pequeña vida, de su infancia.

-¿Estás sola...? no estés triste... vente conmigo. -Al tiempo que me escuchaba y le pasaba la mano por su pelo ondulado, ordenándolo.

Una ligera sonrisa en la comisura de los labios y su respuesta fue inmediata, agarró mi mano y se escondió en mi regazo.

Nos alejamos calle abajo... a su nuevo hogar, el olor a pan recién hecho se extendía por toda la calle.


Oleo sobre tabla de Wences Iya, artísta plástico.
Texto de Jesús López.


Quedan reservados todos los derechos de la propiedad intelectual sobre el texto y la imagen.

martes, 24 de septiembre de 2019

una jornada de trabajo

Una jornada de trabajo muy agradable en torno a unas páginas que estaban en blanco y hoy día son las que conforman la obra de "alas de amapola".

Aquella pequeña obra escrita en azul y rojo sobre fondo blanco, vino a cumplir un deseo y una deuda personal. Creíamos que sorprendería, y así ha sido, pero con una diferencia, lo ha hecho sobre las personas, sobre quienes la han leído, su lectura no ha pasado inadvertida y las muestras de afecto nos han llegado desde lugares tan lejanos como insospechados. Pero ese fue el deseo de aquellas personas que estábamos disfrutando en la confección de la publicación de "alas de amapola".

En la imagen, las personas que lo hicieron posible, de derecha a izquierda. Inma es la editora de "alas de amapola", su visión se centró sobre esta pequeña obra que conformaba un paso diferente a nivel literario. Isa es quien se ha detenido en corregir todos y caa unos de los textos que han ido tomando forma, una labor silenciosa y que en su momento, también realizó sobre "alas de amapola". Y al final, en el extremo de la imagen, el que toma la imagen y la dibuja con palabras.

Hoy, los caminos nos llevan por nuevos proyectos, nuevos senderos, y son estas, mis letras, las que esperan ver próximamente la luz en una nueva obra.


"alas de amapola" en "The Floor", el nuevo programa de Antena 3 presentado por Manuel Fuentes.

 " alas de amapola " en   " The Floor ", el nuevo programa de Antena3 presentado por Manuel Fuentes. Mi agradecimiento a...